| Capítulo 3. Las otras células. |
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Las
mucosas juegan un papel muy importante en la defensa
inmunológica del cerdo, ya que un gran número
de agentes patógenos utilizan las mucosas como
vía de entrada. |
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El tejido linfoide
asociado a las mucosas (MALT) forma
parte del sistema inmune aunque, con cierta independencia
del sistema sistémico. Es el encargado de proteger las mucosas del cerdo del
ataque de los agentes patógenos, tanto en una
respuesta primaria como secundaria.
Está formado por nódulos de tejido linfoide
que, según su localización, se denominan: GALT y BALT
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La denominación GALT proviene de las palabras inglesas "Gut Associated Lymphoid Tissues" y
cuya traducción sería: Tejido linfoide
asociado al intestino. El GALT está formado por todo el tejido linfoide
que se encuentra en las paredes intestinales (ganglios,
placas de Peyer, folículos linfoides aislados).
(órganos linfoides
secundarios)
La denominación BALT tienen su origen en las palabras inglesas "Broncus Associated Lymphoid Tissues" en
español: tejido linfoide asociado a los bronquios. Está formado por todo el tejido linfoide (tonsilas,
ganglios, folículos linfoides) localizado
en las mucosas respiratorias, desde las fosas nasales
hasta los pulmones.
Una particularidad del
BALT en la especie porcina, a diferencia de los roedores
o de la especie humana, es la gran presencia, en los
pulmones, de macrófagos intravasculares que
presentan gran actividad.
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| INMUNIDAD DE
LAS MUCOSAS.
Una ejemplo
de la gran importancia, que el tejido linfoide de las mucosas
presenta en los mecanismos de defensa del cerdo frente
a las infecciones, lo prueba la gran cantidad de tejido
linfoide disponible.
Este tejido
linfoide se distribuye de forma estratégica
en las siguientes zonas:
Las zonas
de inicio o inductoras de la respuesta inmune
de las mucosas, disponen de
elementos semejantes a los componentes del sistema inmune
sistémico para realizar la captación
de los antígenos e iniciar la respuesta inmune. Con
la única diferencia de las células M, que son unas células epiteliales especializadas
en el transporte de antígenos, los
demás componentes (células
presentadoras, linfocitos T y linfocitos B) actúan
de forma similar al sistema sistémico. Estos componentes
celulares están localizados en: las tonsilas,
placas de Peyer, ganglios y en el tejido linfoide difuso. En
definitiva, tanto en las zonas GALT como las BALT (órganos
secundarios del cerdo) tiene lugar el contacto
con el antígeno, transporte, procesamiento y
presentación a los linfocitos T y B. |
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Estimulación
del tejido linfoide de las mucosas BALT o
GALT. Este mecanismo permite que, aunque la estimulación
antigénica haya sido local, la respuesta inmune
sea generalizada.
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Los antígenos suelen entrar
en el animal por inhalación o ingestión.
Mediante un proceso ligado a
las células M, CPAg o directamente sobre linfocitos
B (semejante al descrito en cooperación
celular), habrá una estimulación de células
B (precursoras fundamentalmente de IgA) y
de linfocitos T. Las células
estimuladas en estas zonas de inicio, abandonan el área
mediante el sistema sanguíneo, migrando hacia
las diferentes zonas efectoras.
Este mecanismo
permite, que aunque la estimulación antigénica
haya sido a nivel local, la respuesta inmune sea generalizada en
todo el organismo del animal, por lo que se define
como: respuesta inmune secretora
y generalizada. |
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Esquema
de la estructura de una inmunoglobulina IgA
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En las zonas efectoras la mayor parte de las células inmunes son linfocitos
T, que se encuentran entre las células epiteliales
(linfocitos intraepiteliales) y por debajo de ellas
en la lamina propia. Fundamentalmente CD 8 (77%) y
CD 4 g-d. También hay linfocitos B, que pueden reaccionar
con el antígeno.
Las células
plasmáticas productoras, fundamentalmente de inmunoglobulina del
isotipo IgA, se encuentran principalmente en
los ganglios linfáticos y en las células
plasmáticas difusas, que se localizan
en las paredes del intestino y sistema respiratorio. Estas
células son fundamentales en la respuesta inmune
de las mucosas, secretando
alrededor del 80% de IgA, con la única
excepción de las tonsilas, donde la inmunoglobulina
sintetizada de forma mayoritaria es la IgG seguida de
la IgA. |
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PRESENTACIÓN
ANTIGÉNICA EN LA ZONA INDUCTORA DE LAS
MUCOSAS. El antígeno que penetra en
los enterocitosis se destruye rápidamente
por los lisosomas. Sin embargo, el antígeno
que es capturado por las células M, es
trasportado sin degradación y presentado
a los linfocitos intraepiteliales. A partir de
ahí podrá pasar a los ganglios
linfáticos
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El transporte de
los antígenos a las zonas inductoras (Placas
de Peyer y folículos linfoides) se
realiza fundamentalmente mediante las células
M. Las células M, son células
epiteliales especializadas en el transporte de antígenos. No
actúan enzimáticamente sobre los antígenos.
Las células M captan a los antígenos
de la luz del intestino y los transportan completamente
intactos a la presentación de los linfocitos
intraepiteliales (dentro de la propia célula)
o pasan por el espacio intercelular hacia el líquido
hístico y presentan el antígeno a las
células presentadoras (macrófagos,
células dendríticas y linfocitos B)
presentes en el espacio subepitelial o en la lamina
propia. Los mecanismos de activación a
nivel de la lamina propia siguen un esquema semejante
al descrito en la cooperación celular.
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Esquema
de la estructura de una inmunoglobulina IgA
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En las zonas
efectoras la mayor parte de las células inmunes son linfocitos
T, que se encuentran entre las células epiteliales
(linfocitos intraepiteliales) y por debajo de ellas en
la lamina propia. Fundamentalmente CD 8 (77%) y CD 4 g-d. También hay linfocitos B, que pueden reaccionar
con el antígeno.
Las células
plasmáticas productoras, fundamentalmente de inmunoglobulina del
isotipo IgA, se encuentran principalmente en
los ganglios linfáticos y en las células
plasmáticas difusas, que se localizan
en las paredes del intestino y sistema respiratorio. Estas
células son fundamentales en la respuesta inmune
de las mucosas, secretando
alrededor del 80% de IgA, con la única
excepción de las tonsilas, donde la inmunoglobulina
sintetizada de forma mayoritaria es la IgG seguida de
la IgA. |
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El
antígeno en la zona efectora, entra por
endocitosis o a través de las uniones estrechas.
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En las zonas
efectoras también pueden presentarse antígenos,
aunque el mecanismo de entrada suele ser diferente
al de las zonas inductoras. En las zonas
efectoras el antígeno puede acceder por
endocitosis mediante las células epiteliales
o atravesando por las llamadas zonas o uniones
estrechas. La captura y presentación
se realiza mediante macrófagos, células
M o linfocitos B y los pasos siguientes siguen
un procedimiento al anteriormente descrito.
La capacidad de
inducción de una respuesta inmune a nivel de
las mucosas, generalmente requiere de mayor cantidad
de antígeno y a veces mayor número de
inmunizaciones que en el sistema
sistémico, sobre todo en las inmunizaciones
por vía oral.
Esto es
debido a las múltiples alteraciones y degradaciones
enzimáticas que sufren los antígenos
por esta vía. Este mecanismo es bueno para
la defensa del animal, pero hay que tenerlo en cuenta
a la hora de diseñar vacunas orales. Aunque
como ya veremos en el capítulo 8, existen varias
estrategias para inducir una buena respuesta inmune
también por vía oral. No obstante,
es generalmente más fácil, inducir
inmunidad en las mucosas respiratorias mediante una
inmunización oral, que
inducir respuesta inmune en las mucosas intestinales,
mediante inmunización nasal.
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ESQUEMA
DE ACTUACIÓN DE LA IgA. La IgA puede actual
a nivel de la luz intestinal (lumen), evitando
la adherencia al epitelio de virus y/o bacterias (1),
dentro de los enterocitos incluso neutralizando
virus (2) y por último, en el líquido
hístico (3).
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La IgA (capítulo 4) juega
un papel importantísimo en la respuesta inmune
de las mucosas. Su
configuración en forma de dímero o como
tretrámero, le permite disponer de entre 4 a
8 sitios de unión al antígeno, lo
que la hace tremendamente efectiva frente a diferentes
antígenos bacterianos, mediante reacciones del
tipo
ADCC, ya
que la IgA no es bactericida. Aunque si
presenta gran capacidad para la neutralización
de algunos virus, incluso dentro de las células
epiteliales. Es la única inmunoglobulina
capaz de poder actuar dentro de una célula,
pero sobre todo su principal actividad en la defensa de las mucosas es
la de evitar la adherencia
de bacteria y virus a la superficie del epitelio. La
IgA, por tanto puede actuar en tres lugares y de forma
distinta. Por un lado, puede unirse al antígeno en la luz intestinal, para
evitar la adherencia de virus y/o bacterias a la superficie
del epitelio o dentro de los
enterocitos, y por último, en el líquido
hístico.
Una
muestra más de la importancia que esta inmunoglobulina
presenta en los mecanismos de defensa de la especie porcina,
lo representa el hecho que en la cerda, el 85% de las
células que contienen inmunoglobulinas en la lamina
propia del intestino presentan
IgA. |
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