| Capítulo 5. ¿Cómo se estudian las inmunoglobulinas? |
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Se
conocen como seroperfiles, los estudios serológicos
seriados realizados en una explotación, para
conocer su perfil inmunológico y sanitario.
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Los seroperfiles
se basan en la detección de los anticuerpos circulantes
mediante cualquiera de las técnicas actualmente
disponibles, con el fin de poder obtener información
sobre la situación de los animales de una explotación
en ese momento, o en estados previos. Estos estudios
son cada día más utilizados para el control
sanitario de las explotaciones porcinas, representando
en muchos casos un importante medio para reducir costes
en medicamentos y aumentar el nivel sanitario.
Los análisis
serológicos permiten, entre otras posibilidades: conocer
la situación sanitaria, elegir el mejor momento
para vacunar, controlar los programas vacunales y evitar
la entrada de enfermedades en la explotación.
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Para hacer
un buen estudio serológico es una explotación
debemos tener en cuenta, en primer lugar, los siguientes
puntos:
- ¿Qué deseo
conocer de mi explotación?. ¿Cuál
es la pregunta que quiero hacer?. ¿Puede
resolver estas dudas la serología?
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- ¿A
qué animales y en qué momento
les debo preguntar?.
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- ¿Qué número
de muestras debo recoger y como hacerlo?.
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- ¿Qué diferencias
hay entre las técnicas de laboratorio?
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1. ¿Qué deseo conocer
de mi explotación?
Está es la primera pregunta que debemos tener clara antes de iniciar
un estudio. ¿Qué queremos saber de nuestra explotación?.
Como veremos mas adelante, la serología nos puede ayudar para conocer
algunas cosas, pero no para otras. Es importante conocer estas limitaciones.
La dinámica de aparición de los anticuerpos, la dificultad para
diferenciar anticuerpos vacunales de anticuerpos de enfermedad, el tiempo que
tardan los anticuerpos en aparecer tras una infección, etc. son algunas
consideraciones que debemos siempre recordar al planificar el estudio serológico.
¿Deseo
conocer la presencia o no de alguna enfermedad? ¿Cómo
va el programa vacunal? ¿Cuál es
el estado sanitario de los animales de reposición?,
etc. Estas son algunas de las preguntas que se
pueden formular y para las que los estudios serológicos
son indicados. En las aplicaciones de la serología
veremos como podemos plantear estos estudios.
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2. ¿A qué animales y
en qué momento les debo preguntar?
Esta es otra pregunta importante que debemos tener definida. Recordar que los
animales de las distintas fases de producción pueden presentar diferentes
seroperfiles; luego debemos preguntar a los animales que puedan contestar
a nuestra pregunta. Como ejemplo, debe recordarse que las inmunoglobulinas no atraviesan
la placenta, por lo que el lechón no presenta inmunoglobulinas
hasta que tome el calostro materno.
A
partir de la toma del calostro ira adquiriendo inmunidad
humoral. Esta respuesta humoral será el reflejo
de la inmunidad de la madre todavía no la del
lechón. La máxima adsorción
del calostro se produce entre las 6 y las 36 horas
después del parto, siendo la presencia de inmunoglobulinas
en sangre detectada entre las 12 y 24 horas después
de ingerir el calostro, manteniéndose en el ámbito
sanguíneo por tiempos muy variables dependiendo
del tipo de inmunoglobulina, estatus inmunológico
de la madre, tipo de agente infeccioso, etc. En general
se pueden encontrar inmunoglobulinas calostrales entre
las 3, 8 y 20 semanas de vida del animal. Por este
y otros motivos es importante saber, dependiendo de
la pregunta que queramos realizar, en que edad tomar
la muestra y a que animales: Madres, lechones, cebo,
etc.
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3. ¿Qué número de muestras
son necesarias para un estudio serológico?
Esta es otra de las preguntas clave para que los
resultados sean significativos de la situación. Además,
de tomar muestras de las diferentes zonas de la explotación
y de las diferentes áreas productivas, es
también importante definir cuantas muestras necesitaré de
cada zona. Dos aspectos son importantes a la hora de evaluar
una explotación
porcina: Aquellos encaminados a conocer si existe o no una determinada
enfermedad en la explotación y los estudios que en caso afirmativo,
pretenden conocer su prevalencia. En otras palabras las preguntas
serían: ¿Existe tal o cual enfermedad en mi explotación?
En caso afirmativo ¿Cuál es su prevalencia?.
Para contestar a una u otra pregunta es vital determinar el tamaño
de la muestra que debemos analizar. Este tamaño de muestra también
dependerá del grado de precisión que deseemos obtener.
Para estos estudios existen tablas (ver otras fuentes de información)
que indican el número de muestras que necesitamos en función
de la prevalencia esperada, la precisión y el nivel de confianza
deseado. El número de muestras necesarias varía
mucho dependiendo del nivel de confianza que deseemos obtener y la prevalencia que
sospechemos. En general, desde un punto de vista práctico y sencillo,
se pueden aplicar las siguientes cifras para un muestreo serológico:
Para reproductoras:
-
En
explotaciones con menos de 25 animales: Se estudiaran
todos
-
En
explotaciones entre 25 y 100 reproductoras: Se tomaran
25 muestras que en las siguientes determinaciones
irán rotando.
-
En
explotaciones con mas de 100 reproductoras: 30 muestras
y se rotarán.
En cebo:
La otra pregunta
sería: ¿qué tipo de muestra necesito
y como tomarla?. Los seroperfiles se llevan a cabo
fundamentalmente a partir del suero de los animales, aunque
a veces también interesa conocer la cantidad de
inmunoglobulinas presentes en
el calostro y/o en la leche materna. Las muestras
de calostro se debe recoger durante las 24 horas después
del parto. Si se va a remitir a laboratorio de forma
inmediata conviene refrigerarlo y enviarlo con refrigerante.
Si el envió se realizará en los días
siguientes se debe congelar y enviar posteriormente bajo
refrigeración.
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La sangre,
para la obtención del suero, se suele
extraer fundamentalmente de:
Vena
marginal de la oreja. Mediante lanceta y posterior
recolección en tubo o directamente por punción
con jeringas y aguja de entre 16 mm y 25 mm. La ventaja
de este sistema es su sencillez, pero presenta
como principales dificultades la poca cantidad
que se suele poder obtener y las altas contaminaciones que
se producen.
Vena
del rabo. Se utiliza jeringas (agujas de 25 mm),
tubos de vacío o amputación parcial.
Es un método relativamente sencillo pero
del que sólo se pueden obtener alrededor
de 0, 5 ml. Tampoco
es el ideal.
Vena
yugular. Es uno de los métodos más
utilizados sobre todo en madres. Se utilizan
jeringas, "vacutainer" o "monovet" con
agujas adecuadas al tamaño del animal. Se
pueden extraer de 10 a 30 ml.
Vena
Cava. Se utiliza para sangrar todo tipo de
animales desde lechones a adultos y sobre todo
cuando se necesita gran cantidad de sangre.
Las agujas cambiaran según el peso del animal
(10 Kg. 25 mm, 45 Kg. 38 mm, 100 Kg. 50 mm, madres
100 mm.).
Sangrado
ocular. Se utiliza para sangrar todo tipo
de animales desde lechones a adultos y sobre
todo cuando se necesita gran cantidad de sangre.
Por último, ¿Qué hago con la sangre una vez extraída?.
La sangre debe quedar a temperatura ambiente (en
una sombra, en zona fresca) hasta su coagulación (aproximadamente entre
una y dos horas), después debe mantenerse a + 4º C (frigorífico)
toda la noche. Posteriormente, es aconsejable centrifugarla
o al menos separar el suero del coagulo antes de su envío al laboratorio.
Los tubos deben ir claramente marcados y empaquetados. Si el estudio que se
desee llevar a cabo implica la realización de dos determinaciones con
un intervalo de 21 días (seroconversión)
sería mejor congelar el suero una vez coagulado y separado del coagulo
y esperar a la siguiente toma para hacer la misma operación y enviar
ambos sueros a la vez. Un buen diagnóstico depende en gran medida
de una buena muestra. Evitar contaminaciones o
alteraciones del suero siempre es una garantía para el diagnóstico.
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4.
¿Qué diferencia hay
entre las técnicas de laboratorio?
Como hemos
reflejado al principio de este capítulo, hoy
día existen multitud de técnicas de laboratorio
disponibles para llevar a cabo un estudio serológico. La
capacidad diagnóstica de un método, viene
determinada por el cálculo de la sensibilidad
y especificidad de ese determinado método, frente
a la técnica considerada de referencia.
Hay algunos conceptos que convienen recordar para saber
valorar cada una de las técnicas disponibles.
Estos conceptos son:
Sensibilidad: Es la capacidad de
un método para detectar sueros positivos frente a una determinada
enfermedad. La sensibilidad permite que todos
los positivos sean detectados.
Especificidad:
Es la capacidad de un método para diferenciar
sueros positivos de los sueros negativos en una determinada
enfermedad. La especificidad
evita dar resultados falsos positivos. Ningún
negativo debe ser considerado por la técnica
como positivo.
Valor
predictivo: Es la capacidad de una técnica
para distinguir entre animales que están
padeciendo una determinada enfermedad de los que
no la están padeciendo. En definitiva, predecir
la sensibilidad y especificidad para un caso negativo
o para un caso positivo. El valor predictivo
puede ser:
Positivo:
Es la frecuencia de la enfermedad entre los animales
con resultado positivo.
Negativo: Es la frecuencia de ausencia de la enfermedad
en los animales con resultado negativo.
Eficacia:
Porcentaje de animales clasificados correctamente con
un método determinado.
Positivo
verdadero: Animal enfermo correctamente
clasificado por la técnica.
Positivo
falso: Animal incorrectamente clasificado
por la técnica empleada.
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La
sensibilidad y especificidad de una técnica
será mayor cuanto mayor puedan ser
los diferencias obtenidas en la distribución
de las poblaciones positivas y negativas
que establecen el punto de corte.

Sensibilidad
y especificidad baja

Sensibilidad
y especificidad media

Sensibilidad
y especificidad alta
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La valoración
de los parámetros de sensibilidad, especificidad y valor
predecible se realiza comparando los resultados
de una técnica de referencia, o de la enfermedad
real con los obtenidos con la técnica que
deseemos valorar mediante la siguiente formula:
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Técnica
Control o Infección real |
|
Técnica
objeto de
valoración |
|
+ |
- |
| + |
A |
C |
| - |
B |
D |
A:
Positivos en que coinciden ambas técnicas.
B:
Positivos reales que la técnica objeto de valoración
da como negativos.
C:
Positivos de la técnica objeto de valoración
que son realmente negativos.
D:
Negativos por ambas técnicas.
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SENSIBILIDAD = |
A
A+B |
x
100 |
|
ESPECIFICIDAD = |
D
C+D |
x
100 |
Valor predictivo para positivo:
A / A + C
Valor predictivo
para negativos:
C / B + D
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De
las técnicas actualmente en uso, las que presentan
mejores niveles de sensibilidad y especificidad son la seroneutralización y
las técnicas de ELISA.
Aunque dependiendo del laboratorio, se pueden usar otras
y obtenerse resultados semejantes. Lo importante en este
sentido, es recordar que para comparar resultados de
evolución, diferentes estados, etc., conviene que
siempre se hayan estudiado los sueros con la misma técnica
e incluso del mismo laboratorio, pues de lo contrario
podrían obtenerse resultados diferentes y confundir
el diagnóstico.
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