Almudena Sánchez Matamoros y José Manuel Sánchez-Vizcaíno
SUAT-UCM

     La Organización Mundial en Sanidad Animal (OIE) señala qué medidas deben llevarse a cabo frente a esta enfermedad (Código Sanitario para los Animales Terrestres, Capitulo 12.1, Peste Equina). Estas  medidas se recogen en la legislación de la Unión Europea (UE) (DIRECTIVA 92/35/CEE), y a nivel nacional se establecen en la normativa propia (Manual Práctico de Operaciones en la Lucha Contra la Peste Equina Africana (PEA)). La lucha contra la enfermedad está basada en las siguientes actuaciones:

  • Rápida notificación a las autoridades competentes de todos los casos declarados sospechosos
  • Restricción de movimientos de animales procedentes de la explotación o explotaciones afectadas.
  • Establecimiento de un área de protección y de vigilancia alrededor de la o las explotaciones afectadas, de 100 y 50 kilómetros respectivamente, mayores que las establecidas para otra enfermedades de la Lista de la UE, a excepción de la Lengua Azul, debido a que su modo de transmisión, mediante mosquitos del genero Culicoides, es igual que el mecanismo de transmisión de la Peste Equina Africana (PEA). El tamaño de dichas áreas puede modificarse de acuerdo con criterios geográficos, climáticos o entomológicos.
  • Confinamiento de los animales durante las horas de máxima actividad de los vectores, así como medidas de control del vector en el medio ambiente, en los alojamientos de los  animales y en los propios animales, mediante el uso de desinsectantes y repelentes.
  • Uso de desinsectantes y repelentes en animales, naves y medios de transporte, con especial atención a otras especies como bóvidos u ovinos, que si bien no son susceptibles a ser infectados por el virus de la PEA (vPEA), sí que pueden llevar con ellos mosquitos del género Culicoides que puedan portar el virus.
  • Puesta en marcha de investigaciones clínicas, serológicas, epidemiológicas y entomológicas en las áreas de protección y vigilancia establecidas en torno a los focos.
  • Programas de vacunación sistemática de todos los équidos presentes en las explotaciones incluidas en la zona de protección.
  • Programas de vigilancia entomológica, mediante la colocación de trampas, que nos permitan conocer las especies de culicoides que pueden transmitir la enfermedad y cuándo aparecen éstos en la región objeto de estudio
  • Programas de vigilancia serológica que permita una detección precoz de la presencia de la enfermedad.

La vacunación es la medida más eficaz y práctica para reducir al mínimo las pérdidas asociadas a la enfermedad, para interrumpir eventualmente el ciclo del animal infectado al vector y lograr la erradicación de la enfermedad. Existen varios tipos de vacunas frente al vPEA disponibles actualmente en el mercado:

  • Vacuna viva atenuada polivalente o monovalente, de uso general. Son preparadas, entre otros, por el Instituto de Onderstepoort (Sudáfrica). Dentro de las polivalentes están disponibles una trivalente (serotipos 1, 3 y 4) y otra tetravalente (serotipos 2, 6, 7 y 8).
  • Vacuna inactivada monovalente. Se ha producido una vacuna inactivada frente al serotipo 4 en el Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA-INIA). Sin embargo, no está disponible en la actualidad.
  • Vacunas recombinantes de subunidades, que emplea como inmunógeno las proteínas VP2, VP5 y VP7 expresadas en sistema baculovirus. Sin embargo, todavía no han sido probadas en estudios de campo, por lo que no se pueden encontrar a nivel comercial.
     

 

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