Almudena Sánchez Matamoros y José Manuel Sánchez-Vizcaíno
SUAT-UCM

     Una de las medidas de lucha contra la aparición de la Peste Equina Africana (PEA) en un territorio es la vacunación de los animales no infectados de especies sensibles, combinada con su identificación, siempre que lo permita la legislación vigente (ver Prevención y control de la enfermedad). La política de vacunación de un territorio deberá incluir a todos los animales del género Equus (caballos, burros, asnos, cebras y onagros).

Dicha medida permitirá conseguir a largo plazo la erradicación de la enfermedad. El hecho de que un animal haya sido vacunado frente a un serotipo de PEA no le protege totalmente frente a todos los serotipos de la enfermedad, sólo estaría totalmente protegido frente a las mismas variantes antigénicas.

En los dos brotes de la enfermedad en España, se han usado dos tipos de vacunas para el control y erradicación de la enfermedad. En el brote de 1966 en campo de Gibraltar se realizó una vacunación masiva a 600.000 animales con vacunas vivas atenuadas polivalentes consiguiendo la erradicación de la enfermedad en diciembre de 1966. De un modo similar, en el brote de 1987-1990 también se consiguió la erradicación de la enfermedad mediante vacunación. En 1987 y 1988 se aplicó una campaña de vacunación con vacuna viva atenuada polivalente. Sin embargo, la campaña de vacunación de 1989 se realizó con vacuna inactivada monovalente frente al serotipo 4. Las medidas de control de la enfermedad junto con una intensa campaña de vacunación lograron la erradicación de la enfermedad, declarándose España libre de PEA el 1 de diciembre de 1993.
 

 

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