Víctor Rodríguez Prieto y José Manuel Sánchez-Vizcaíno
SUAT-UCM

Actualizado 17 de agosto de 2012

Virus de Schmallenberg      La emergencia de un nuevo virus no conocido anteriormente ha creado una alerta sanitaria a nivel internacional, especialmente en el entorno europeo. Este virus, denominado “virus de Schmallenberg”, de genoma ARN de polaridad negativa, pertenece a la familia Bunyaviridae y es el responsable de causar en el norte de Europa principalmente un cuadro reproductivo en rumiantes.

 En la primera ola epidémica (de diciembre de 2011 a mayo de 2012) llegó a afectar a ocho países de la Unión Europea. De hecho, el 13 de marzo de 2012 España confirmaba el primer foco de enfermedad de Schmallenberg en una explotación ovina de Córdoba. Hasta la fecha se ha demostrado la infección de más de 4.600 rumiantes, con una tasa de morbilidad menor al 2%.

Animación sobre la evolución de la enfermedad de SchmallengerLa segunda ola epidémica se ha empezado a hacer evidente en los últimos meses, ya que se están notificando tanto el nacimiento de fetos con las malformaciones congénitas tan características, así como la aparición de un cuadro leve en vacas adultas, lo que sugiere que el virus tiene la capacidad de hibernación (overwintering en inglés). Asimismo, también se ha encontrado virus en animales de Suiza y Dinamarca.

Los hallazgos clínicos se caracterizan por la aparición de fetos con malformaciones congénitas, como artrogriposis, tortícolis o hipoplasia del encéfalo, pasando prácticamente inadvertido en los adultos. La transmisión, al igual que muchos bunyavirus, se produce a través de jejenes del género Culicoides, los mismos vectores que transmiten el famoso virus de la lengua azul. De hecho, la región donde se han originado los brotes y la extensión geográfica de los mismos recuerdan a los brotes de serotipo 8 de la lengua azul ocurridos en los mismos países desde agosto de 2006. Sin embargo, la velocidad y el área de difusión han sido mucho mayores, sugiriendo que puede haber algún otro mecanismo de transmisión eficaz.

Se han diseñando múltiples técnicas diagnósticas basadas en anticuerpos, e incluso se plantea el desarrollo de vacunas contra el virus, ya que los animales infectados muestran importantes tasas de anticuerpos neutralizantes, dato esperanzador de cara al control de la infección. Gracias a la metagenómica, técnica diagnóstica de reciente incorporación, se pudo conocer la secuencia de los aislados víricos, relacionándose este patógeno con otros orthobunyavirus del serogrupo Simbu circulantes por Asia, Oceanía, América y África.

Pese a que sigan las investigaciones epidemiológicas, se apunta que este virus pueda ser una variante de alguno de estos orthobunyavirus circulantes por África, aunque los últimos estudios apuntan a que es un virus antiguo. Cómo ha llegado hasta el norte de Europa se desconoce. De hecho, muchas son las incertidumbres acerca de la extensión de esta infección: cuántos animales más van a verse afectados, hasta cuándo van a seguir apareciendo casos y hasta dónde se va a extender la infección. Además, el prolongado silencio clínico (desde que un jején infectado pica a una hembra gestante hasta el parto, cuando se observan las malformaciones congénitas) dificulta la notificación de los nuevos casos de infección.

Sin embargo, dado el bajo número de animales afectados pese a la rápida diseminación por Europa, las autoridades sanitarias de la Unión Europea junto con la OIE han decidido no incluir esta enfermedad en la lista en enfermedades de declaración obligatoria. Esto no indica que los países afectados dejen de plantear medidas de vigilancia y control, ya que toda la información que se genere sobre esta nueva enfermedad puede servir para hacer frente a la potencial infección.
 

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Apuntes sobre la enfermedad de Schmallenberg”.