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Peste Equina Africana (PEA)

¿Qué es la Peste Equina Africana?

La Peste Equina Africana (PEA) es una enfermedad vírica infecciosa no contagiosa que afecta a los équidos, tanto domésticos como silvestres, y cuya difusión se realiza principalmente por vectores del género Culicoides. El agente etiológico responsable de la enfermedad es el virus de la PEA (vPEA) perteneciente al género Orbivirus, al que también pertenecen el virus de la Lengua Azul (vLA) y la enfermedad hemorrágica del ciervo. Hasta el momento se conocen 9 serotipos del virus, de los cuales sólo presentan inmunidad cruzada el 1 con el 2; el 3 con el 7; el 5 con el 8 y el 6 con el 9. 

 

Los principales hospedadores de la enfermedad son los caballos, mulas, burros y cebras. Estos presentan diferentes susceptibilidades. Los caballos presentan una tasa de mortalidad de 50-95%, seguidos de las mulas, con una mortalidad alrededor del 50%. En regiones enzoóticas de África, los asnos son muy resistentes y sólo experimentan infecciones subclínicas. Sin embargo, en países europeos y asiáticos, los asnos son moderadamente susceptibles y su tasa de mortalidad es del 10%. Las cebras son el reservorio natural de la enfermedad en el continente africano y la especie más resistente, no presentando sintomatología. Los perros pueden ser infectados experimentalmente o si consumen carne de caballo contaminada. 

 

La enfermedad se presenta con una incidencia estacional (finales verano/otoño) y cíclica, apareciendo las mayores epizootías en el sur de África durante la época cálida asociado a la presencia del vector. Al menos dos vectores están implicados en su transmisión, Culicoides imicola y C. bolitinos, aunque se cree que C. pulicaris y C. obsoletus también pueden ser vectores potenciales ante la reciente expansión en el norte de Europa del vLA. 

Evolución histórica de la enfermedad

La Peste Equina Africana (PEA) es originaria y endémica de las regiones tropical y subtropical de África Sub-sahariana y Yemen, donde periódicamente continúan notificando brotes de la enfermedad en équidos domésticos. La primera referencia que existe de una epidemia de PEA data de 1932 en Yemen. Sin embargo, el virus probablemente se originó en África.

No existen referencias de la enfermedad en el sur de África hasta 1657, dándose en 1719 el primer brote de importancia con más de 1700 animales muertos. Hasta el siglo XXI se han ido registrando nuevos brotes de la enfermedad, destacando el brote que ocurrió en Sudáfrica (1854-1855) en el que 70.000 caballos murieron. Sin embargo durante el último siglo ha disminuido significativamente la frecuencia, extensión y severidad de los brotes en esta zona, coincidiendo con una disminución en las poblaciones de caballos y cebras y el desarrollo de vacunas contra la enfermedad. 

En la zona de distribución de vectores competentes fuera de la zona enzoótica se han notificado diferentes brotes esporádicos en el último siglo. En el período 1959 a 1961 el serotipo 9 afectó a múltiples países de Oriente Medio, consiguiendo su erradicación mediante una campaña de vacunación masiva. En el año 1965 el mismo serotipo apareció por primera vez en Marruecos, después se extendió a Argelia y Túnez, y cruzó el Estrecho de Gibraltar, llegando a España en octubre de 1966. España consiguió la erradicación del virus tras la aplicación de una intensa campaña de vacunación. Hasta 1987 no apareció ningún otro foco fuera de la zona endémica, cuando se declaró un nuevo brote de Peste Equina Africana en el centro de España. Se trataba del serotipo 4, el cual se introdujo por la importación de cebras infectadas con el virus de forma subclínica a un safari de la Comunidad de Madrid. Los brotes duraron hasta octubre en la zona centro, pero aparecieron focos en el sur del país que no se erradicaron hasta 1990. Desde España se extendió en 1989 a Portugal, erradicada ese mismo año, y a Marruecos, donde permaneció hasta 1991. 

Desde 2010 los países que han declarado la presencia de enfermedad a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) han sido Botsuana (última notificación en 2010), Eritrea (última notificación en 2010), Ghana (última notificación en 2010), Lesoto (última notificación en 2011), Namibia (última notificación en 2011), Somalia (última notificación en 2011), Suazilandia (última notificación en 2011), Sudáfrica (última notificación en 2011) y Etiopia (última notificación en 2012, la enfermedad se ha declarado endémica). 

Fig.5: Distribución geográfica de la Peste Equina Africana. Fuente: Elaboración propia con datos de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE)

 

A pesar de los controles sanitarios realizados en las fronteras de la Unión Europea no se puede descartar la reaparición de esta enfermedad en nuestro país debido a la transmisión mediante vectores que pueden trasladarse largas distancias, así como al aumento del área de distribución de dichos vectores por el calentamiento global y el incesante movimiento de équidos con fines deportivos, comerciales o recreativos. La aparición de esta enfermedad en un país supone gravísimas restricciones al comercio de équidos, lo que sin duda representa un duro golpe a la actividad económica, deportiva y sociocultural.

 

Diagnóstico de la Peste Equina Africana

Ante la aparición de un brote, las primeras sospechas se basan en los signos clínicos característicos y en la prevalencia de vectores en la zona. Para confirmar el diagnóstico se requieren pruebas de laboratorio, aquellas prescritas por la Organización Mundial en Sanidad Animal (OIE) se encuentran en el  Capítulo 2.5.1 del Manual de Pruebas de Diagnóstico y Vacunas para los Animales Terrestres. Las podemos dividir en dos grupos:

Identificación del agente:

  1. Aislamiento viral por inoculación en cultivo celular, en huevos embrionados de pollo e intracerebral en ratón lactante.
  2. Serotipificación por neutralización vírica enfrentando el virus aislado a antisueros específicos de los nueve serotipos del virus de Peste Equina Africana (vPEA).
  3. Enzimoinmuno ensayo (ELISA) de tipo “sandwich” específicos para serogrupo. Se han desarrollado dos ensayos, uno con anticuerpos policlonales contra el vPEA y otro utiliza anticuerpos monoclonales contra la proteína VP7.
  4. Reacción en cadena de la polimerasa (RT-PCR) para la detección específica del genoma del vPEA. Así como, la reciente elaboración de una RT-PCR específica de serotipo para la identificación y diferenciación de los nueve serotipos del vPEA.

Pruebas serológicas:

  1. Fijación del complemento.
  2. ELISAs indirectos para la detección de anticuerpos:
    • ELISA indirecto usando como antígeno la proteína estructural VP7 recombinante.
    • ELISA indirecto en el que se utiliza como antígeno la proteína no estructural NS3 del serotipo 4 del vPEA.Inmunotransferencia.
  3. Serotipificación por seroneutralización enfrentando el suero del animal infectado a los nueve serotipos del vPEA.

 

Prevención y control de la Peste Equina Africana

La Organización Mundial en Sanidad Animal (OIE) señala qué medidas deben llevarse a cabo frente a esta enfermedad (Código Sanitario para los Animales Terrestres, Capitulo 12.1, Peste Equina). Estas  medidas se recogen en la legislación de la Unión Europea (UE) (DIRECTIVA 92/35/CEE), y a nivel nacional se establecen en la normativa propia (Manual Práctico de Operaciones en la Lucha Contra la Peste Equina Africana (PEA)). La lucha contra la enfermedad está basada en las siguientes actuaciones:

  • Rápida notificación a las autoridades competentes de todos los casos declarados sospechosos
  • Restricción de movimientos de animales procedentes de la explotación o explotaciones afectadas.
  • Establecimiento de un área de protección y de vigilancia alrededor de la o las explotaciones afectadas, de 100 y 50 kilómetros respectivamente, mayores que las establecidas para otra enfermedades de la Lista de la UE, a excepción de la Lengua Azul, debido a que su modo de transmisión, mediante mosquitos del genero Culicoides, es igual que el mecanismo de transmisión de la Peste Equina Africana (PEA). El tamaño de dichas áreas puede modificarse de acuerdo con criterios geográficos, climáticos o entomológicos.
  • Confinamiento de los animales durante las horas de máxima actividad de los vectores, así como medidas de control del vector en el medio ambiente, en los alojamientos de los  animales y en los propios animales, mediante el uso de desinsectantes y repelentes.
  • Uso de desinsectantes y repelentes en animales, naves y medios de transporte, con especial atención a otras especies como bóvidos u ovinos, que si bien no son susceptibles a ser infectados por el virus de la PEA (vPEA), sí que pueden llevar con ellos mosquitos del género Culicoides que puedan portar el virus.
  • Puesta en marcha de investigaciones clínicas, serológicas, epidemiológicas y entomológicas en las áreas de protección y vigilancia establecidas en torno a los focos.
  • Programas de vacunación sistemática de todos los équidos presentes en las explotaciones incluidas en la zona de protección.
  • Programas de vigilancia entomológica, mediante la colocación de trampas, que nos permitan conocer las especies de culicoides que pueden transmitir la enfermedad y cuándo aparecen éstos en la región objeto de estudio
  • Programas de vigilancia serológica que permita una detección precoz de la presencia de la enfermedad.

La vacunación es la medida más eficaz y práctica para reducir al mínimo las pérdidas asociadas a la enfermedad, para interrumpir eventualmente el ciclo del animal infectado al vector y lograr la erradicación de la enfermedad. Existen varios tipos de vacunas frente al vPEA disponibles actualmente en el mercado:

  • Vacuna viva atenuada polivalente o monovalente, de uso general. Son preparadas, entre otros, por el Instituto de Onderstepoort (Sudáfrica). Dentro de las polivalentes están disponibles una trivalente (serotipos 1, 3 y 4) y otra tetravalente (serotipos 2, 6, 7 y 8).
  • Vacuna inactivada monovalente. Se ha producido una vacuna inactivada frente al serotipo 4 en el Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA-INIA). Sin embargo, no está disponible en la actualidad.
  • Vacunas recombinantes de subunidades, que emplea como inmunógeno las proteínas VP2, VP5 y VP7 expresadas en sistema baculovirus. Sin embargo, todavía no han sido probadas en estudios de campo, por lo que no se pueden encontrar a nivel comercial.

 

Vacunación en España

Una de las medidas de lucha contra la aparición de la Peste Equina Africana (PEA) en un territorio es la vacunación de los animales no infectados de especies sensibles, combinada con su identificación, siempre que lo permita la legislación vigente (ver Prevención y control de la enfermedad). La política de vacunación de un territorio deberá incluir a todos los animales del género Equus (caballos, burros, asnos, cebras y onagros).

Dicha medida permitirá conseguir a largo plazo la erradicación de la enfermedad. El hecho de que un animal haya sido vacunado frente a un serotipo de PEA no le protege totalmente frente a todos los serotipos de la enfermedad, sólo estaría totalmente protegido frente a las mismas variantes antigénicas.

En los dos brotes de la enfermedad en España, se han usado dos tipos de vacunas para el control y erradicación de la enfermedad. En el brote de 1966 en campo de Gibraltar se realizó una vacunación masiva a 600.000 animales con vacunas vivas atenuadas polivalentes consiguiendo la erradicación de la enfermedad en diciembre de 1966. De un modo similar, en el brote de 1987-1990 también se consiguió la erradicación de la enfermedad mediante vacunación. En 1987 y 1988 se aplicó una campaña de vacunación con vacuna viva atenuada polivalente. Sin embargo, la campaña de vacunación de 1989 se realizó con vacuna inactivada monovalente frente al serotipo 4. Las medidas de control de la enfermedad junto con una intensa campaña de vacunación lograron la erradicación de la enfermedad, declarándose España libre de PEA el 1 de diciembre de 1993.

 

Más información

http://www.oie.int/es/
http://web.oie.int/wahis/public.php?page=home
http://rasve.magrama.es